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La Frontera Odontológica Roberto Beltrán* - Lima (Peru) |
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Los problemas económicos de América Latina se expresan en el campo de la Odontología de dos maneras que pueden parecer paradójicas. La primera es el aumento de facultades y escuelas de Odontología, con el consiguiente mayor número de alumnos y graduados; la segunda está dada por la progresiva pérdida de capacidad adquisitiva de la población. Parecen paradójicas, pues frente al incremento de la competencia por el paciente, producido por el aumento de la oferta de trabajo odontológico, debería disminuir el interés por enseñar y estudiar esta profesión. Lo que ocurre en varios de nuestros países es que la contracción relativa del sector primario y la oligopolización del sector secundario, lleva a la juventud a refugiarse en el sector terciario, que es el único en expansión. Sabemos también, que en algunos casos, dentistas que ven mermados sus ingresos en la consulta particular buscan en la docencia una forma de complementar sus ingresos, creando nuevas escuelas o incorporándose a sus planteles docentes. Por otra parte, la crisis económica de los 90 que afectó a la mayor parte de nuestros países ha producido una disminución de la capacidad adquisitiva de la clase media, que es la que tradicionalmente constituía el grueso de la consulta particular. Ahora, parte importante de esa población se acoge a los sistemas de seguros, que aunque limitados en lo odontológico, y no siempre de calidad aceptable, producen la sensación, de que, al menos, las necesidades básicas están cubiertas. Frente a esta situación los dentistas no hemos sabido organizarnos gremialmente. Hemos permitido que intermediarios financieros se interpongan entre nosotros y el paciente, arrebatándonos una buena parte del honorario que merece nuestro trabajo. Tampoco hemos creado nuevas formas de atención que cubran las necesidades fundamentales de los grupos humanos con escasa capacidad adquisitiva. La Odontología preventiva y reparadora, principalmente dirigida al niño y al adolescente, no ha logrado llegar a las grandes masas con programas económicos controlados por la misma profesión. Esta población, demás esta decirlo, carece de recursos para acceder a los seguros de salud y debe contentarse con lo poco que le ofrece el sector público. Pensamos que la profesión organizada puede realizar un esfuerzo colectivo, -agresivo y perseverante - que parta del nivel local - y que tenga como finalidad la EXPANSION DE LA FRONTERA ODONTOLOGICA. Se trata de organizar programas controlados por la clase profesional con capacidad organizativa y técnico-odontológica para ofrecer prevención y tratamiento precoz de los problemas de salud bucal, principalmente de niños y jóvenes, a un costo que las familias puedan cubrir. El estudio de las condiciones sanitarias, económicas y culturales de la población facilitará la preparación de uno o varios programas de acuerdo a grados de complejidad y costo. La EXPANSION DE LA FRONTERA ODONTOLOGICA permitirá también atender progresivamente las necesidades de salud bucal de los adultos. Así mismo, el desarrollo a partir del nivel local será un factor importante en el desplazamiento de la práctica ilegal. Es evidente que la presencia de una Odontología organizada, que llegue a los estratos de menores ingresos, desalentará la práctica de personas no calificadas. El control por la profesión Hablemos del nivel local, en el cual puede ser más fácil llegar a acuerdos organizativos. En una localidad de 5000 habitantes puede haber uno o más dentistas. De los 5000 habitantes aproximadamente 2000 son niños y jóvenes. La propuesta consiste en organizar una especie de seguro de salud bucal controlado por la profesión. Este seguro deberá basarse en el conocimiento del daño acumulado y de la incidencia. Con esta información y un estudio de la capacidad de pago de las familias se diseñará un programa único o múltiple que tenga potencial para abatir los índices epidemiológicos y que al mismo tiempo resulte accesible desde el punto de vista de la economía familiar. Justamente, en el diseño del programa, cuyo grado de complejidad tecnológica y costo se acomode a las condiciones locales, reside la posibilidad de interesar y comprometer a la comunidad. Un programa básico de bajo nivel de complejidad puede ser suficientemente económico como para ajustarse a las limitaciones existentes en la localidad. Una vez instalado el programa, sus efectos beneficiosos en términos de bienestar y en la consiguiente disminución de gastos futuros, permitirán expandir el rango de actividades para incluir, por ejemplo, la prevención y control de las maloclusiones. En apoyo de esta propuesta contamos con el avance científico-tecnológico de la Odontología, incluyendo la capacidad predictiva de la aparición de las enfermedades prevalentes, así como el desarrollo de nuevos materiales que simplifican las fases clínicas del tratamiento restaurador. Debemos reconocer, sin embargo, que la profesión que tanto avanzó en lo tecnológico, no lo ha hecho en igual medida en el campo de la organización y administración para el trabajo en equipo y para la promoción ética de sus servicios. Justamente aquí puede encontrarse el obstáculo más difícil: superar la tradición individualista y competitiva que ha acompañado a la Odontología a lo largo de su historia. Los nuevos programas pueden extenderse hacia pueblos y comunidades vecinas conforme se vayan asimilando formas administrativas más eficientes y se amplíe la cultura sanitaria de la población. Así mismo, es posible que la filosofía preventivo promocional y de control del daño interese al sector público local. En este caso, la profesión debe buscar formas de coordinación y cooperación del sector público con el sector privado, siempre en beneficio de la salud y de la economía de la población y de la clase profesional. En esta línea de desarrollos, la profesión organizada gremialmente debería jugar un papel generador de proyectos imaginativos y de apoyo gerencial. Creemos que las asociaciones, colegios profesionales, federaciones o confederaciones, según sea el caso, deben estar a la vanguardia en la lucha por conseguir la EXPANSION DE LA FRONTERA ODONTOLOGICA. En ello va nuestra obligación de mantener una profesión ética y científicamente digna, como también la necesidad de atender el reclamo social de grandes mayorías que actualmente se encuentran desprotegidas, acumulando enfermedad y mutilación. No se trata de un simple mecanismo de supervivencia profesional, sino de la respuesta ética de la Odontología frente a las necesidades de nuestros pueblos. El nuevo siglo es una invitacion y un reto. Podremos crear una Odontología de cobertura total * Profesor extraordinario-investigador de la Facultad de Estomatologia de la Universidad Peruana Cayetano Heredia de la cual fue gestor, fundador y primer Decano. Consultor de OPS/OMS desde 1967. Ex Director de Programas de la Fundación Kellogg. Ex-asesor de la Presidencia de FOLA/ORAL. Docente de Odontología desde 1955. Autor de los libros "Educación en Odontología - Manual del Profesor y Aprendizaje Intensivo a Dedicación Exclusiva. Coautor de "La practica Estomatologica en el Peru - encuesta nacional -" |