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Odontologia: profesion elitista

Roberto Beltrán* - Lima (Peru)

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Una de las obligaciones más importantes de una profesión es realizar periódicamente un ejercicio de autocrítica. Sólamente así estará en condiciones de enfrentar con éxito las exigencias de los cambios sociales, económicos y políticos que afectan el devenir de las naciones. Las reflexiones que siguen se inscriben en esta línea de pensamiento su propósito es colaborar en la construcción de una Odontología superior.

El desarrollo histórico de la práctica odontológica puede estudiarse utilizando como referente el desarrollo de la práctica médica con el cual guarda similitudes y diferencias. Esta comparación puede ayudar a entender porqué la Odontología presenta actualmente un patrón de práctica particular. Uno de los aspectos substanciales que diferencia ambas formas de ejercicio profesional es cómo se insertan en el sistema hospitalario. Mientras la Medicina se hizo cargo de la conducción y operación del hospital, y más tarde de sus servicios periféricos, la Odontología se aisló en la práctica privada.

La medicina hospitalaria fue siempre abarcativa, es decir se ocupó de todos los males que aquejaban a los pacientes utilizando el conocimiento disponible. El progreso de las ciencias básicas se proyectó a la práctica médica hospitalaria sin modificar su condición holística. Conforme se fue profundizando la atención de las enfermedades, haciéndose cada vez más científica y creciendo en su contenido, la Medicina inició un proceso de necesaria diversificación con la aparición de las especialidades. El medio hospitalario fue incorporando progresivamente la práctica especializada. A nadie se le ocurrió dejar para la práctica privada la exclusividad de alguna de las especialidades.

La Odontología, centrada en la atención de problemas que podían conducirse en forma ambulatoria aparece en el medio hospitalario para atender algunos problemas asociados a la infección y al dolor. Las necesidades de salud que requerían hospitalización, tales como, traumatismos y fracturas, defectos congénitos, infecciones severas y neoplasias, carecieron del correspondiente desarrollo hospitalario como territorio propiamente odontológico, en tanto que la colaboración médico-odontológica para la atención de condiciones que requerían de tal colaboración vino a ser más bien una excepción en el quehacer hospitalario. La Odontologia no hizo lo debido para que se le sienta necesaria en el sistema hospitalario con toda su diversificacion especializada, dejó para la práctica privada sus especialidades más "lucrativas".

Por otra parte, el saber y las tecnologías clínicas mas complejas para atender problemas tales como las complicaciones de la caries dental, maloclusiones, rehabilitación, tratamiento de la enfermedad periodontal y otros, se investigaron y desarrollaron fuera del sistema hospitalario en un medio aislado: la Clínica Odontológica Universitaria. Así como la práctica privada de la Odontología se mantuvo separada del hospital para la mayor parte de su actividad clínica, las clínicas odontológicas universitarias mantuvieron una distancia extraña con respecto al medio hospitalario.

Este apartamiento tuvo consecuencias funestas para la población y para la profesión: contribuyó a elitizar la atención odontológica -en su concepción integral- ya que, ausente del hospital, no entregó su diversificación especializada para atender a las grandes masas que se sirven de la red hospitalaria. Nunca sabremos cuánto perdió la Odontología como saber y como práctica por apartarse de la corriente central del desarrollo sanitario. El ejercicio odontológico en el hospital pasó a ser una especie de servicio auxiliar que se instauró a penas para responder a la presión de la demanda social. Obviamente, la ubicación del odontólogo que lo confinaba a la consulta externa, no le dio espacio real en los niveles de organización y conducción del sistema sanitario. Lejos del centro del poder hospitalario, el odontólogo se limitó a cumplir con su horario de trabajo para devolverse rápidamente a su práctica privada.

Como sabemos, las exigencias impuestas por el progreso tecnológico y la demanda social obligaron a ampliar el sistema hospitalario. La aparición de servicios escalonados por niveles de complejidad resultó en la ampliación espacial de la prestación de servicios de salud. En este nuevo modelo la Odontología repitió lo que venía haciendo en el hospital: se limitó a la atención de la caries dental y sus complicaciones menores. Otros posibles desarrollos de la atención odontologica ambulatoria -que en este nuevo modelo podría haber alcanzado una gran amplitud social- permanecieron fuera de las consideraciones organizativas y presupuestales de los sistemas de salud. La Odontología no pudo demostrar la necesidad de estar presente al interior de la red de servicios periféricos con todo su potencial científico y tecnológico, especialmente en el terreno preventivo-promocional.

Debemos admitir críticamente, que como profesión, la Odontología no mostró

interés por llevar a la población en general el bagaje completo de su desarrollo científico y tecnológico. De ahí, que no resulte absurdo que cuestionemos la legitimidad social de una profesión que mantuvo secularmente una visión elitizada de sus servicios. Una profesión, que consintió en que solamente quienes pudieran atenderse privadamente tuvieran derecho a disfrutar de una atención integral de su salud bucal se mutiló socialmente en la medida en que su impacto sobre los indicadores epidemiológicos y sobre la calidad de vida de la gente resultó insignificante.

El reconocimiento de los hechos de esta historia y su investigación sociológica y antropológica resultan indispensables para replantear el futuro de la Odontología vista como profesión de servicio. En este sentido, es indispensable precisar las preguntas de mayor trascendencia a fin de reubicar a la Odontología en el contexto del desarrollo social de las profesiones de la salud. La Odontología debe mostrar a la comunidad su disposición y capacidad para entregarle todos los servicios que permitan su actual y futuro desarrollo. Este es el reto para las nuevas generaciones

La incorporación de la Odontología integral en el modelo de servicios de salud destinados a toda la comunidad hará posible su mayor desenvolvimiento como profesión de amplios horizontes científicos y tecnólogicos, de impacto y auténtica legitimidad social.


* El prof. Roberto Beltrán Profesor Principal de la Facultad de Estomatologia de la Universidad Peruana Cayetano Heredia de la cual fue gestor, fundador y primer Decano. Consultor de OPS/OMS desde 1967. Ex Director de Programas de la Fundación Kellogg Asesor de la Presidencia de FOLOA ORAL. Docente de Odontología desde 1955. Autor del libro "EDUCACION EN ODONTOLOGIA - manual del profesor -" Coautor de "LA PRACTICA ESTOMATOLOGICA EN EL PERU - encuesta nacional -" Tiene en preparacion "APRENDIZAJE INTENSIVO A DEDICACION EXCLUSIVA" .

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