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| Ano III - Nº 33 -Segunda quincena de Enero de 2001 |
Odontologia: profesion excluida Roberto Beltrán* - Lima (Peru) |
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Cuando uno se pregunta porqué existe tanta distancia entre la medicina y la odontología en términos de prestigio político, nuestra hipótesis es que se trata de un problema socio-cultural que es preciso esclarecer, pues los factores puramente científico-tecnológicos que podrían distinguirlas, antes que separarlas, las hacen semejantes y por tanto no alcanzan a explicar tamaña diferencia. Examinemos primero los hechos de la realidad. En mi país, por ejemplo, el cirujano dentista que trabaja asimilado a los institutos armados no tiene acceso a los niveles más altos como son los de general de división en el ejército y aviación, o de contralmirante en la marina. En el gobierno, no conocemos un solo caso de cirujano dentista que haya llegado a ser Ministro. En las organizaciones internacionales que cuidan de la salud, como OPS, entre un centenar o más de médicos hay un odontólogo. Cosa semejante sucede en OMS en Ginebra... y sin embargo, la enfermedad bucal es la de más alta prevanlencia urbi et orbi, sus daños son progresivos, irreversibles y mutilantes. En mi universidad, que es de ciencias de la salud principalmente, los cirujano dentistas han llegado hasta el vicerectorado. Esperamos que suceda un milagro para que alguno llegue a ser Rector. Esto que sucede respecto de niveles y categorías también ocurre cuando se trata de fijar los sueldos de los servidores públicos. Un cirujano dentista con más de 20 años de servicio en la salud pública o en la seguridad social puede tener una remuneración inferior al médico joven recién incorporado. Uno se pregunta cuál es esa tan grande diferencia entre dos profesiones que se ocupan de la salud. La pregunta se torna más crítica cuando la comparación se hace entre la odontología y una especialidad médica. Qué de más tiene un otorinolaringólogo, un proctólogo, un radiólogo, un anestesiólogo, un pediatra, etc. o cualquier otro especialista médico, que lo haga tan superior al cirujano dentista? Trabajamos en una región altamente sensible, privilegiada por la presencia de todos los órganos de los sentidos, y por su identificación estrecha con el Yo personal; en intervenciones quirúrgicas de alta precisión destinadas a devolver función y belleza... Para mí, es el pecado de haberse liberado desde temprano de la tutela médica. Efectivamente, la Odontología como profesión independiente ha alcanzado altísimos niveles científicos, técnicos y de desarrollo institucional, que de seguro hubiera sido imposible si siguiera como especialidad médica. Tomemos algunos ejemplos: la anestesia general y local, la turbina de alta velocidad, el tratamiento de las maloclusiones, sobre la base de un sólido conocimiento del crecimiento y desarrollo craneofacial, la regeneración osea en el tratamiento de la enfermedad periodontal, los implantes oseointegrados, la distracción osteogénica y el tratamiento de las malformaciones craneomandibulares, sin tener que insistir en la fuerza de las medidas preventivas que pueden terminar con la caries dental, etc. son desarrollos que la humanidad debe a nuestra profesión. Junto con lo propiamente científico está el desarrollo institucional. En todos los países los cirujano dentistas se reunen en instituciones, publican revistas, realizan congresos. La Federación Dental Internacional es la institución mundial más antigua de una profesión en particular. Creada en 1900 fue seguida apenas 17 años después por la creación de la Federación Odontológica Latinoamericana (FOLA). Instituciones éstas, que se reunen con una periodicidad impecable. FDI realiza congresos mundiales todos los años en los cinco continentes y FOLA lo hace varias veces al año en los distintos países de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Otro factor de irritación que se traduce en sorda represalia es el nivel de independencia económica, que en algunos países se expresa en ingresos, superiores a los que alcanzan algunas especialidades médicas, con el agregado de que, salvo en el caso de la cirugía máxilo facial, el odontólogo rara vez tiene que lidiar con emergencias o con pacientes terminales. Dispone libremente de su tiempo, pues es él quien determina sus días y horas de trabajo. Veamos ahora que otras características hacen de la profesión del cirujano dentista algo tan especial. Atendemos familias antes que pacientes individuales, además lo hacemos durante largos años. Personalmente, he servido a cuatro generaciones de las mismas familias. Nuestra relación con el paciente es de cordial amistad y confianza. Nos ocupamos no sólo de la fisiología sino también de la estética, es decir nuestra profesión se orienta más hacia la salud que hacia la enfermedad; tiene que ver con el bienestar en su sentido más amplio. ¿Qué sería del desarrollo en docencia e investigación si siguiéramos como un furgón más de las escuelas de medicina? seríamos una cualquiera entre tantas especialidades, quizá la menos desarrollada. Nuestra independencia se hizo efectiva con la creación de las escuelas y facultades de odontología que con su capacidad creativa y práctica son ejemplo de pujanza. Vista la profesión en su conjunto demos una ojeada a las características del cirujano dentista como profesional. Se trata de una feliz combinación de lo científico con lo tecnológico, del pensamiento con la acción. Se trata de un persona idealista pero también práctica. Un profesional con vocación de servicio. Una persona que es capaz de alternar con individualidades y culturas muy diferentes teniendo para cada quién el trato que mejor corresponda: es un psicólogo práctico, quizá sin haber estudiado mucha psicología. El odontólogo, además, es un administrador que tiene que mantener funcionando un servicio abierto al público, su capacidad para conducir una sana economía no le impide ser generoso y obsequiar su trabajo cuando la condición del paciente lo requiera. Frente a este panorama, someramente descrito, debemos volver sobre lo que digimos en un artículo anterior en este mismo medio. Al cirujano dentista le ha faltado integrarse al sistema de salud con sus connotaciones sociales y políticas. Su libertad lo ha llevado a un peligroso aislamiento y con ello ha sumado a los factores arriba descritos lo que faltaba para encontrarse de ordinario en un segundo lugar detrás del médico. Puede parecer paradójico, pero la Odontología es al mismo tiempo una profesión elitista, y por lo tanto excluyente, y una profesión excluida. Evidentemente, si queremos alcanzar el pleno desarrollo social y político que merece nuestro trabajo, único camino para transformar la salud bucal como un bien individual, en bien colectivo, la profesión debe dar un paso hacia un compromiso definitivo con la comunidad en todas sus manifestaciones, desde y más allá del sistema hospitalario; un compromiso que necesariamente se juega en el terreno político, especialmente en nuestros países donde la pobreza mantiene a millones de niños y adultos alejados del cuidado profesional de su salud bucal. * El prof. Roberto Beltrán Profesor Principal de la Facultad de Estomatologia de la Universidad Peruana Cayetano Heredia de la cual fue gestor, fundador y primer Decano. Consultor de OPS/OMS desde 1967. Ex Director de Programas de la Fundación Kellogg Asesor de la Presidencia de FOLOA ORAL. Docente de Odontología desde 1955. Autor del libro "EDUCACION EN ODONTOLOGIA - manual del profesor -" Coautor de "LA PRACTICA ESTOMATOLOGICA EN EL PERU - encuesta nacional -" Tiene en preparacion "APRENDIZAJE INTENSIVO A DEDICACION EXCLUSIVA" . |